armado de impaciencia

bukkakes emocionales

sábado, 11 de mayo de 2013

jueves, 11 de abril de 2013

Fantasmas.

Dice mi abuela, y lo cuenta tan tranquila, una de las mañanas que la acompaño a desayunar a su cafetería favorita, que mi abuelo, que lleva muerto dos años, se le aparece en plena madrugada en el dormitorio. Que le habla, le toca, da palmaditas en la cama, le roza la frente, y luego desaparece. Y dice mi abuela, con toda su santa lógica, que luego se le va el sueño y no puede dormir bien ya esa noche.
Replica, entonces, su amiga, otra que está presente en la conversación matutina, que eso serán sueños. Que a ella también le pasa.
Y yo callo, y pienso que a mí también me pasa. Con mis fantasmas particulares, los vivos, y los muertos. Los que se aparecen y no deberían, y los que muero porque den señales, pero muero en vano, día tras día.

domingo, 7 de abril de 2013

Yo votaría a un político que llorara

Micropolítica, le dicen ahora. Arreglar un bache que jode la vida a los vecinos de tal barrio, poner una barandilla en un desnivel peligroso, arreglar las farolas del parque de enfrente de tu casa. Macropolítica, por contra, es el alto estandin, lo que se supone debe hacer el presidente del Gobierno, sus acólitos y sus opositores. Y que no hacen, desde luego. Ni ahora, ni desde hace mucho tiempo. Ni con barba, ni con cejas en v.
 
Hoy bajaba por el Paseo de España de Jaén y el verde soleado del Parque del Bulevar, a mi izquierda, atraía mi mirada mientras me dirigía en mi amado Polo al trabajo. Una zona muy conocida, multifotografiada por adolescentes, es la de los cubos, una suerte de instalación –que se ilumina de noche- de cubículos de cristal de gran tamaño que ponen una nota de originalidad en una ciudad tan poco dada a la sorpresa y lo fuera de la norma. Hace ya unos meses, uno de ellos se quebró, se rompió, y grandes trozos de cristal quedaron durante unos días sobre el césped, como el sueño roto de un niño que descubre que los Reyes son los padres. Tras un artículo en el periódico, los cristales fueron convenientemente retirados y se acordonó la zona, de unos dos metros cuadrados, como si hubiera sido el escenario de un crimen. En mitad del césped, de la pacífica tranquilidad de esa zona verde, el acordonado destaca, parece una exposición de arte ultramoderno. Pero es, simplemente, el símbolo de la política moderna, sea micro, macro o mediana: el tú más. El Ayuntamiento no lo arregla porque es cosa de la Junta , la Junta no lo arregla porque es cosa del Ayuntamiento. La administración x dice que no tiene dinero, y la administración x2 replica que no se lo hubiera gastado en tonterías. Los del PSOE despilfarraron y ahora no tenemos euros, los del PP solo saben recortar a los más pobres. El resultado, que el espacio del parque sigue allí, acordonado, testimonio claro de la inutilidad de la clase política de nuestros días.
 
Mientras me alejaba de allí en mi coche y me adentraba en las soledades del polígono industrial de un domingo por la mañana, pensé qué bonito sería que un político, fuera concejal, alcalde, delegado o presidente del Gobierno, de la oposición o del último partido político en votos, me da igual, que uno solo, con responsabilidades a su cargo, dijera BASTA. No, no puedo poner otro cubo en el parque. No tengo dinero. O no sé cómo hacerlo. No sé si corresponde a mi administración. Tengo muchos asuntos pendientes. Necesito ayuda. Qué emocionante sería que un político se plantara frente a los medios de comunicación, en mitad de una rueda de prensa cualquiera, y confesara: Necesito ayuda. No sé cómo hacerlo. Que, en lugar de echar la culpa a los opositores políticos, a la crisis económica, a los malhechores de turno, a la mala estrella, a la Merkel , a los Bancos, a los escraches, a los Bardem, que en lugar de echar la culpa asumiera su incapacidad, aunque solo fuera durante unos instantes preciosos, mágicos. Que llorara de impotencia, que demostrara que es humano, que se preocupa, que la tensión de su responsabilidad le estalla en la cara, le impide actuar. Yo votaría a ese político sin dudar. Sin importarme de qué partido fuera.
 
Bueno, excepto



si fuera de UPyD.
 

lunes, 4 de febrero de 2013

Y Federer perdió



y federer perdió
el partido nunca acaba bien
la vida continuó
pero si importa o no, no sé


y federer perdió
le echaré la culpa a la red
el verano acabó
el invierno se acerca, lo sé


las estadísticas de enfrentamientos directos
los comentaristas y los blogs del momento
tengo a todo el mundo en contra, pero te sigo queriendo
hace tiempo que no me llamas, pero te sigo queriendo


y federer perdió
el partido nunca acaba -para él
la película terminó
hay que despejar la sala, joder


los españolistas con la bandera y el sentimiento
mis supuestos amigos, mis némesis de cuento
parís era una fiesta y tú ardiendo, pero te sigo queriendo
el mejor jugador, el de mis sueños, pero te sigo queriendo


viernes, 30 de noviembre de 2012

LAS TETES VAQUERAS DE MARILYN MONROE


Iba a hablar de debilidades de trama, de bellos planos, de un elenco envidiable, de una película, a todas luces, irregular pero que merece un visionado. Iba  a hacerlo en mi blog de cine, pero "The misfits", aquí traducido "Vidas rebeldes", es algo más que una película. Es un western crepuscular, como gusta decir hoy día, como se diría, casi 40 años después de este film, con "Sin perdón"... Pero es, ante todo, un crepúsculo de los dioses: de Montgomery Clift, de Clark Gable, y de Marilyn Monroe. Los tres salen ya en sus últimos años de carrera, de belleza, en sus esplendores del ocaso, quizá, por eso, más verdaderos, más valiosos.








El guión corre a cargo de Arthur Miller quien, si no me falla la memoria folletinesca, fue uno de los maridos de la rubia más famous de la historia del cine. Creo que este papel fue una especie de regalo a su amada, y se nota. El personaje es una inocente y desvalida chica que ilumina la vida de los demás, pero, sobre todo, de tres rudos vaqueros que se cuelan por sus huesitos. Bueno, huesitos, más bien curvitas, porque la Monroe luce aquí más suelta y oronda que nunca, y bien que me alegro yo. Otra cosa es que no se ponga sujetador en todo el metraje, lo cual provoca continuas situaciones de media mamella o 95% de la tete fuera, para regocijo de millones de personas.



"The Misfits" data de 1961. Es la última película de Monroe (al menos, terminada, porque dejó una a medias)  y de Gable, y uno de los últimos grandes papeles de Monty que, aquí, ya tiene esos ojos azules, tan increíbles, más cerca de una demencia o miedo continuos que de la belleza que quitaba el hipo años antes. La historia narra el encuentro de un grupo de personas inadaptadas, que no quieren conformarse con el estilo de vida de trabajar, vivir, trabajar, vivir, como el resto, que buscan una alternativa, una vía de escape. Una huida hacia delante, con muchos altibajos, que puede que les lleve a alguna parte, si hallan la brújula adecuada. Quién sabe.

viernes, 5 de octubre de 2012

Crónicas (gay) carnívoras





No sé cómo te llamas, de dónde eres, si te gusta Faulkner, prefieres Thomas Mann o si, por el contrario, solo utilizas libros para calzar la mesa del comedor de tu abuela. No sé nada de ti, pero sospecho que en la cama serás un fiera, insaciable, tal y como te descubrí, hace unas semanas, en uno de esos canales temáticos nuevos compuesto, básicamente, por programas rarunos norteamericanos. 

“Crónicas Carnívoras”, se llama el tuyo, un recorrido por los restaurantes que ofrecen premios o fama al comensal que logre devorar platos gigantescos. Tú, presentador y estrella, te ofreces a superar todos ellos, con un ansia y apetito adorables, ingenuos y puros. Quiero decir que, al verte comer una hamburguesa del tamaño de la enciclopedia británica, sé que todo lo harás igual de bien. 

A veces tienes amigotes para que te acompañen en tus bacanales gastronómicas, invitados de lujo que suelen ser, como tú, de gran tamaño y buenas tragaderas. Qué expresión más bella, “de buenas tragaderas”. No me digáis que no estoy sutil hoy.

Entre estos guest-stars podemos destacar a dos que, además, salieron en el mismo episodio de CC. Que, digámoslo ya, es el único que he visto hasta la fecha (más que nada porque este programa me da hambre y hago zapeo rápidamente). 


El primero, un calvo bombero. 







 El segundo, un chef gigante con barba y cara de buenazo-osazo.

 



Con lo cual... “Heaven, I´m in heaven...”