armado de impaciencia

bukkakes emocionales

viernes, 26 de septiembre de 2014

Mi libro "Armado de impaciencia": relatos gayers irredentos



Armado de impaciencia es un conjunto inconexo, a priori, de relatos en los que los protagonistas son vapuleados por el azar, el destino, el hombre al que aman o sus propios deseos ocultos, imperiosos, ávidos de manifestarse.

En unos casos el humor es su salvavidas en mitad del caos, en otros el sexo y la violencia, y en unos pocos... nadie quiere ser salvado.




http://www.luhueditorial.com/libreria/armado-de-impaciencia_65/ 




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Vaya. Al final, me he salido con la mía. Una editorial, Luhu, confía en mí, en lo que escribo, y decide publicarme un libro, el primero, quién sabe si el último. Una recopilación de relatos que ganó, este verano, el Primer Concurso Queer de la editorial.

Ahora, queda por delante la promoción, tanto en redes sociales como en actos de presentación. El primero, en Madrid, quién sabe si habrá otros más. Vender libros, vender libros. Aunque quizá ese no sea el objetivo. Ser leído. Que alguien se emocione, se indigne, se cuestione cosas; esa parece una meta más atractiva.

En cualquier caso, el camino está abierto. Queda gasolina para rato. En unos días, un mes a Japón de vacaciones. Morrissey aún en mis oídos. Esto parece una entrada de Facebook. Echo de menos a mucha gente, y otros muchos no lo hacen aunque deberían. Eso es todo. 

jueves, 3 de abril de 2014

Una peli de Errol Flynn


Anoche vi otra peli de Errol Flynn
Aparentemente, nada de esto es suficiente para hacerme feliz.
El último verano que pasamos en Berlín.
Te llamaba todo el rato, y te decía que te quería, y tú que no, que sí.

Anoche vi otra peli de Errol Flynn.
Cada vez que arranco, cada vez que freno, estás por aquí.
El último invierno alucinaba con Bertín. 
Te follaba todo el rato, y te decía que te quería, y tú que no, que allí.

jueves, 27 de febrero de 2014

El hombre de Uganda

La fotografía comenzó a circular en Twitter esta semana, después de que el presidente de Uganda aprobara una ley que asegura penas de hasta 14 años de cárcel para los acusados de "homosexualidad". Si son reincidentes, cadena perpetua.

El texto que acompañaba la imagen resumía (y amplificaba) el horror de la instantánea:  "Homosexual quemado vivo en Uganda tras la aprobación de las leyes anti gays. ¿Dónde está la ONU?", se preguntaba uno de los tuiteros que más atención acaparó con la noticia.



Horrendo, sea como fuere. El cadáver ardiendo, los espectadores, entre ellos, niños que apenas alzan tres palmos del suelo, en primera fila, mirando embobados cómo surgen las llamas de lo que, hacía unos minutos, era un hombre. En plena calle, en lo que parece una zona apartada de alguna ciudad de Uganda, aunque podría ser Alcorcón, y al lado de una vía de tren. El espectador imagina lo peor: la muchedumbre que acorrala a la víctima, cuyo único delito era ser homosexual -o ser acusado de ello-, que probablemente le dan una paliza, le rocían de gasolina, le prenden fuego. Y, simplemente, a observar. La barbarie.

El tuit de este usuario, al que llamaré "A", nos coloca, además, en el contexto: tras la aprobación de la ley homófoba en Uganda, sucede este indecente crimen. Acción-Reacción. La comunidad internacional debería hacer algo, la ONU, como reclama "A".

La que no se hace de rogar es la comunidad tuitera. "A", que cuenta con más de 16.000 seguidores, tiene mucho éxito con su tuit: más de 8.000 RT y cientos de menciones, además de los usuarios que, simplemente, copian foto y texto y publican la información como si fuera suya.

Yo, en shock, como cientos de personas más, al ver la foto y el texto, también me veo impelido de hacer RT, aunque, antes, me gustaría saber más. En qué sitio fue. Cuándo, exactamente. No por morbo -la imagen da todo el necesario y mucho más- sino porque algo en mi cabeza no acaba de encajar. El hecho de que algo tan horrendo ocurra como respuesta instantánea, como resorte a una ley tan abominable por sí misma, esa relación causa-efecto me parece demasiado fácil, demasiado burda. Soy consciente de los horrores de este mundo y de que cosas así pueden suceder (sucedieron, sucederán), pero necesito pruebas, el relato de los hechos. Algo que sostenga el horror, que lo limite.

Por ello, y tras ver en las respuestas al tuit -todas de desolación, de indignación, pero ninguna con enlaces que me sirvan- pido a "A" y a "B", otro tuitstar que ha publicado la imagen, las fuentes de la noticia. La respuesta del primero no es muy alentadora. "Soys pesaditos" (sic), comenta, aunque nos da cuatro enlaces para contrastar la información.


"A" se queja de que lleva "toooooda" la tarde poniendo las fuentes. "Y mira el número de RT y entenderas" (sic). Sí. Miles de RT.

Poco tiempo después, "B" le pregunta a "A" lo mismo. Aunque él ha publicado la imagen hace horas, al parecer, lo ha hecho sin saber muy bien de qué iba todo aquello. "de donde sacaste la foto?" (sic), pregunta a "A". La respuesta, las mismas 4 fuentes, que él se apresura a facilitar a los usuarios que se las han pedido, entre los que, también, me incluyo (bajo la cuenta de mi ezine).


Lo malo es las fuentes no hacen sino torpedear la credibilidad de la noticia del supuesto gay "quemado vivo en Uganda". Uno de ellos es, simplemente, un blog español. Otros tres, websites de noticias africanos cuya veracidad es complicado verificar. Las informaciones son calcadas en todos los casos, y un detalle hace, por un momento, que se me encoja el corazón y piense "es cierto". Es una referencia: "según revela CNN", cuenta el texto en inglés. La CNN, paradigma del periodismo serio, internacional. Si lo dice la CNN, es verdad.

Claro que el problema es que las noticias dicen que "lo dice la CNN", pero, buscando en la web de la CNN, no se halla nada. Ni rastro. En la sección de África, noticias de Uganda, no hay nada sobre un hombre quemado "tras la aprobación de las leyes anti gay".

Ahora, ya sí, con la mosca detrás de la oreja, me pongo a buscar fotos en google. Algo, os aseguro, muy desagradable. Quemar vivos a supuestos criminales o delincuentes, tras darles una paliza, en plena calle, es una práctica relativamente frecuente en ciertas partes de África. Pero no tardo en encontrar la misma foto en un blog.

http://kevinaloo.wordpress.com/2013/05/23/crime-in-kibera/

Pertenece a un fotógrafo que cuenta la vida diaria de Kibera, una zona extremadamente pobre de Kenya. Bajo el título "Crimen en Kibera", ilustra, con la foto del hombre quemado, una historia: "this young man was burnt to death by the angry resident of kibera after it was alleged that they were terrorizing the resident who were on their way heading to work. Kibera being a largest slum in Africa, it is faced with many social-economical problem", relata Kevin. Vecinos enfurecidos por la actitud de este joven que, al parecer, les aterrorizaba en su camino hacia el trabajo y, por eso, le mataron.
Lo más representativo, la fecha: 23 de mayo de 2013.

La foto es, por tanto, de hace un año. Es de otro país. Y no es un crimen homófobo, aunque, desde luego, sigue siendo horrible e injustificable.

Mi primer impulso: alertar tanto a "A" como a "B" de que el tuit que están difundiendo es falso, porque las fuentes no son fiables y existe una entrada de blog de 2013 con la misma imagen, en otro país. La respuesta de "B" es un tanto ambigua:


"Tenemos la seguridad de que está pasando", dice el tuitstar. ¿Quemar gais en Uganda?

La respuesta de "A" aún la estoy esperando. Ninguno ha borrado el tuit.



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Es extraño cómo funcionan internet, las redes. Todo es instantáneo. Tienes la información antes que en cualquier lado. Las imágenes. Sin censuras. Sin la presión de los gobiernos, sin las cortapisas de los grandes medios. Como si se levantara la presa de un enorme río. Claro que, en ese caudal, también se cuelan multitud de informaciones falsas, tendenciosas o no.
La historia de esta foto comenzó, si Kevin Aloo no miente, en mayo de 2013, con un crimen execrable. Pero, antes de este mes de febrero de 2014, antes de la ley homófoba de Uganda, su leyenda falsa ya comenzó a circular en la Red. Lo sabemos por los comentarios que tiene el post del crimen de Kibera.



El 24 de diciembre de 2013 ya corría la noticia de que la fotografía correspondía a "un gay quemado vivo por una muchedumbre homófoba en Uganda". Ayer, simplemente, se usó el plus de la aprobación de la nueva ley.

Supongo que jamás llegaremos a saber la verdad sobre esa fotografía. Nunca sabremos el nombre de ese "young man", ni qué hacía para aterrorizar a sus vecinos cuando estos se dirigían al trabajo. Qué demonios, tampoco estamos seguros de que Kevin Aloo sea, en verdad, un fotógrafo de Kenya, del distrito de Kibera. Puede que sea, simplemente, alguien que robó la imagen a otro.

Es difícil no caer en la tentación del RT ante una noticia tan impactante. Una fotografía tan gráfica. Pero, por eso mismo, por respeto a ese cadáver que no se cubre porque, al fin y al cabo, es africano -jamás haríamos RT tan alegremente a un español, ni a un europeo, ni a un blanco, al fin-, por dignidad, hay que asegurarse. Tanto de lo que se postea como de lo que se difunde. ¿Quién fue el primero que publicó la mentira, y con qué intención? Tampoco lo sabremos. Pero ese hombre, con esa muerte terrible, quedará marcado, por mucho tiempo, como el gay quemado de Uganda, la víctima de la turba homófoba, salvaje.

martes, 21 de enero de 2014

Síndrome de inmunodeficiencia adquirida

Nunca, hasta hace unas semanas, había tenido el sida tan cerca. Que un amigo me llamara, me dijera que se había hecho unas pruebas y habían dado "positivo". Desde entonces, la enfermedad ha estado en mi cabeza, sobrevolando, nube invisible que nunca se esfuma del todo.

Quizá sea muy egoísta, pero lo cierto es que lo primero que pensé fue: ¿Lo tengo yo? Yo, que llegué a creer que tenía sida tras una charla preventiva en el instituto, cuando tenía 16 años y no había probado el sexo ni en las películas.Ni mucho menos, las drogas duras vía jeringuilla, claro.

Me hice las pruebas por partida doble. Primero, la rápida, la que te dice el resultado en el acto. Luego, la de sangre, con una semana de espera que podría traducirse en tres o cuatro meses de agonía mental. Negativo, negativo.

Fue raro. La ansiedad, el estrés de esos días, intensificado por mi hipocondria absoluta, no dejó paso a una sensación especialmente placentera. Dejó tras de sí, simplemente, vacío. Estaba, de nuevo, en la vida de antes.

Pero, regresando al principio, ¿no es extraño que, en mis 34 años de existencia, no haya tenido ningún amigo con esta enfermedad? ¿Siquiera un conocido? Estadísticamente, ¿es viable? ¿O lo he tenido, y lo tengo, y no me lo ha dicho? ¿Por vergüenza, por el tabú que todavía es, desgraciadamente? Que le añade una doble condena: la física y la social, y, entrambas, haciendo fuerza, llega la pena emocional, el derrumbe, el abismo vital en que te sumerge.

Mi amigo me decía, nada más enterarse: "¿Tú querrías a alguien así, estarías con alguien así?". Su mayor preocupación era quedarse solo. En realidad, si nos paramos a pensar, esa es la mayor preocupación de casi todos.

martes, 8 de octubre de 2013

Los Andes y el puma


estado de excepción
sobrevolando los andes
si allá abajo hubiera, ahora
mismo, justo en línea recta,
un digno puma,
    un superviviente

no vale regla alguna
sobrevolando los andes
te digo lo que pienso
y ni siquiera lo lamento
un digno puma,
    sin antecedentes

en coma sentimental
sobrevolando los andes
sin saber si piensas en mí, ahora,
cuando garabateo estos engendros
un lindo puma,    
    línea ascendente

este es el último verso
sobrevolando los andes
ya no te dedicaré más, en adelante,
tendrás que vivir con tu encanto y voz grave
un puma serio,
    bello, distante
sobre todo distante
y yo, sobre los andes.

 

santiago/calama, 20 sept 2013

viernes, 4 de octubre de 2013

Vuelo Santiago-Calama, 29 de septiembre de 2013


y con lo difícil que es encontrar
a alguien
y que nunca resulte al final
que me tengas cantando por
julieta venegas
si apenas te conozco
si acaso me conoces

pero aun así me alegro
de encontrarte
aunque no sepa dónde ubicarte
ni qué arrojarte
que me pones triste sin remedio
pero es que quizá la tristeza
es el sentimiento más sincero
que tengo

así que sigamos recorriendo
santiago
yo en mi residencia y tú en tu
habitación de bohemio
tan lejos de casa, tan lejos
y tú complicado

y con lo difícil que es encontrar
por fin, a alguien
y si eres siempre el mismo
en madrid, en madrid, 
en crucero exter
y si no me pudiera enamorar
nunca
de alguien que demuestre interés
por mí
y si esa tragedia fuera mi
mayor grandeza.


Pero dejemos las teorías y los delirios / vayamos a lo importante / ya lo he dicho antes /
qué difícil se hace encontrar a alguien / ya lo hice dos veces / y en mi defensa debo añadir, 
que lo intenté con creces.
Es una mentira más. Pudiera ser. Recuerda, seis mil pesos, diez euros. Muy chulo, muy ordinario. Espero tu llamada, te espero en mi hostal, nos vemos luego. El turismo es lo que sucede mientras te besé y dejaste de hacerlo.
No querría terminar esta carta de amor y morriña sin mencionar que mi tinta se baña con la bolsa de vómito de la aerolínea. Que voy al Norte, y antes fui al Sur, y solo en la distancia me perteneces. Solo las sombras me dan cariño. Solo el que se va me extraña.