bukkakes emocionales

martes, 30 de marzo de 2010

Mi abuelo Antonio

Pronto se cumplirán dos meses de la muerte de mi abuelo. Nunca había muerto nadie en mi familia cercana, nunca había tenido que ir a un entierro, no sabía tampoco lo que era tener ganas de llorar casi a cada momento, en los sitios más inesperados, esperando en la cola del super, al oír una canción, conduciendo hacia el trabajo.
Me pregunto si este texto lo dedico, de alguna manera, a él, a su recuerdo, o es sólo una egoísta manera de sentirme mejor.

Mis últimos instantes con él tienen el escenario de una habitación de hospital. Como tantas otras escenas similares. Luego, de repente, la habitación es la misma, mi madre, mi abuela, mi tía, yo, somos los mismos, estamos en el mismo lugar, pero él no. La cama blanca, vacía.

Todavía no he ido a verle en el cementerio. No sé si sirve para algo. Como esta carta.


Te quiero mucho.

1 comentarios:

Pseudokane3 dijo...

Esta carta he servido demasiado.

Belo texto.

Que tu abuelo quede bien post-morten - se algo hay del lado de allá.

Besos.

Lindo, lindo texto!

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